Una aventura con escaleras: subir Huashan

Sin razón aparente en estos últimos días Huashan vino a mi memoria… Esta montaña ingresó a la lista de sitios que debía ver unos años atrás mientras planeaba un viaje para visitar el sitio de los Guerreros de Terracota en Xi’an (otra historia).

En ese momento no encontré mucha información sobre Huashan, leí lo suficiente para decidir que debía ir, aunque no lo suficiente para saber que podía esperar o encontrar ahí realmente.

El viaje a Xi’an coincidió con el festival de “Mitad de otoño”, algo que parecía una buena idea: iba a poder conocer un poco más de la cultura local y de las festividades, pero nunca tomé un momento para dimensionar el impacto de pasar unas fiestas en China, especialmente unas en la que las personas viajan a sus pueblos de origen para celebrarlas.

En cuanto a Huashan, sabía que iba a ser una caminata con mucho ascenso, pero que no requería conocer técnicas especiales de montañismo o tener una condición física de “élite”, pues estaba abierta al público, sin requerimientos especiales y una buena parte del camino podía hacerse en funicular o teleférico, sube desde la base de la montaña hasta más o menos la mitad del ascenso.

Algo que no sabía: Huashan es una de las 5 montañas sagradas de China, con importancia cosmológica y religiosa, visitarla durante estas fiestas, también conocidas como el “Festival lunar”, es considerado de buen auspicio, especialmente si se pasa la noche en la montaña para recibir la luna llena; por ello la gente selecciona el día anterior a la luna llena para subir, y en China, eso significa ¡MUCHA gente!.

Siendo fiel creyente de aprovechar el día al máximo, la llegada a la base de la montaña estaba planeada para temprano en la mañana — o al menos lo que allá consideraban temprano — 8:00 a.m.

Primera sorpresa: el punto de entrada estaba lleno de gente. Tomó 45 minutos de fila llegar a la  ventanilla de admisión e iniciar una segunda fila (otros 40 minutos) para tomar el autobús hacia la base de la montaña, donde está la estación del teleférico y donde también inicia el sendero de ascenso.

Una sorpresa aún más grande: la fila para comprar el tiquete del funicular era tan larga que estimaban 3 horas de espera para llegar al puesto de venta, ¡sí! ¡TRES horas!, además del tiempo de espera para tomar el teleférico, que podrían ser otros 45 minutos o una hora.

blog-2016-12-map-0231-99No estando dispuesta a perder la mitad del día en una fila en la base de la montaña, la única opción era subir a pie.

Todos los signos estaban en mandarín y con mi conocimiento de no más de 10 caracteres del idioma de un total de 20,000 que usualmente tiene el diccionario, o de los 3,000 que son necesarios para leer un periódico (según un sitio de la BBC), toda la señalización simplemente  era inútil para mí… No tenía idea de lo que me esperaba y así inicié el ascenso.

Acortando una larga historia, el camino se convirtió en un reto y ublog-2016-12-ladders-0232-15na aventura. Inicialmente el sendero estaba relativamente solitario y fácilmente  caminable, pero luego de un rato se convirtió en una ruta de alto tráfico: caminantes más rápidos me alcanzaron, personas que terminaban su descanso y su merienda volvían al sendero, la cantidad de gente que bajaba la montaña aumentó (¿en realidad habían llegado a la cima y venían de regreso?) y el ascenso se volvía más escarpado de tanto en tanto, hasta que gran parte del camino en realidad eran escaleras esculpidas en la pared de la montaña, con blog-2016-12-view-of-ladders-0232-78cadenas de hierro colocadas a los costados como soporte de seguridad.

La construcción de las escaleras tuvo que ser un trabajo impresionante, no puedo imaginar el esfuerzo que requirió hacerlassin ellas el ascenso sería casi imposible.

Desde la base de Huashan, la estación superior del teleférico, en la mitad del camino, parecía no estar muy lejos. Durante la caminata, algunas vistas me hacían pensar que estaba bastante cerca, un engaño de la vista.

Llegar a la estación tomó casi el mismo tiempo que lo que suponía iba a ser la espera para subir por funicular, pero en realidad disfruté el recorrido a pie mucho más de lo que habría disfrutado el ascenso aéreo. Ver a las personas disfrutando de picnics improvisados a la orilla del camino y conocer de primera mano la aventura de subir por las escaleras de piedra hizo que la jornada fuera única.

blog-2016-12-medal-0232-95Mis planes en la mañana del ascenso incluían pasar la noche en el pequeño hotel en la cima, pero los planes cambiaron, tal vez para bien. Algunas de las personas de mi grupo de viaje, pasaron la noche en la cima de Huashan y tuvieron muchos problemas para regresar al día  siguiente (por el exceso de gente que había subido, que quería bajar y que aún estaba subiendo).

Debieron regresar por un sendero que recorre la otra cara de la montaña y llegar a un pequeño pueblo donde, por suerte, lograron encontrar el único autobús que partía ese día en la tarde hacia Xi’an. Regresaron completamente exhaustos. — Ellos lograron encontrar cómo volver a la ciudad gracias a que encontraron a otro grupo bajando la montaña y uno de sus miembros hablaba inglés.

Sin embargo, mi regreso tampoco fue muy sencillo… Para el momento en que tomé la decisión de no pasar la noche en la cima (alrededor de las 2 p.m.), la montaña estaba
colapsada de gente, habían partes del sendero donde no se podía dar un paso, la gente simplemente estaba detenida, sin poder avanzar hacia punto alguno.

Me tomó unos 30 minutos moverme un par de metros entre el mirador, que estaba a mitad del camino de ascenso, y la estación del funicular (sin exagerar). Descubrí que antes de unirme a la fila para abordar una cabina y descender, debía tener el boleto en mi mano, pero la gente estaba bloqueando el acceso hacia la ventanilla de los tiquetes.blog-2016-12-croweded-trail-0233-26

De alguna forma, luego de 40 minutos de lento avance para recorrer unos 300 metros, llegué a un portón de acceso, dos guardas que estaban allí me detuvieron. En ese momento solo pensé en decirles: “need ticket” (la forma más sencilla en la que creí entenderían que iba hacia la ventanilla a comprar mi tiquete). Ellos intercambiaron unas frases entre sí, abrieron el portón y me dejaron pasar.

A pesar de la cantidad de personas esperando su turno para bajar, el lugar parecía vacío en comparación con la zona de donde venía. El quiosco de los tiquetes no tenía fila, la gente acostumbra comprar abajo su tiquete de “ida y vuelta”, en dos minutos ya tenía el mío en la mano y tuve la gran suerte de notar, de alguna forma, que la cabina que estaba por salir en ese momento tenía un espacio libre que nadie quería: todos suben con familia o con amigos y todos quieren bajar juntos… No sé cuantas horas de espera me ahorré, pero posiblemente hubiera estado ahí el resto del día.

Las vistas durante el descenso fueron impresionantes, Huashan es un imponente gigante blanco. Igual de impresionante fue ver desde arriba el sendero… Era una línea negra casi continua, ¡así de cargado de gente estaba! Al llegar a la base, cuando regresé al edificio en la entrada del sitio, la fila de gente para iniciar su ascenso era aún más larga que cuando llegamos en la mañana, más de 7 horas antes.

Un bono del descenso: mientras esperaba el transporte que me llevaría de regreso a Xi’an estuve viendo los pequeños puestos de venta de recuerdos, uno llamó mi atención: ¡libros! (¡sí! mi fascinación por los libros es tanta, que aún escritos en mandarín no pede resistir darles una mirada). Entre los ejemplares disponibles estaba: “The Charming Mountain. Huashan” (Photographic Press of China), es un volumen con fotografías de Huashan, tomadas a través de las estaciones, algunas vistas aéreas y otras de puntos a los que es difícil llegar. ¡Deme uno por favor!

Hay muchas historias sobre lo peligroso que es explorar Huashan — y fotografías que lo confirman. Hay senderos construidos con tablas clavadas en los muros de la montaña con cadenas de las que literalmente hay que colgarse para no caer, secciones de paso angostas y con abismos, pero los dos senderos principales para el ascenso, si se toman con cuidado, son bastante seguros; las rutas peligrosas (las de las fotografías) están en su mayoría cerca de la cima y no son necesarias para descubrir Huashan sin que deje de ser una gran aventura.

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